La Risa de Bilbao

Bien, después de una prolongada ausencia quiero retomar el blog, obligándome a escribir algo semanalmente al menos. Cierto que ya en principio predije que esta situación pos veraniega podría darse, pero no quiero que el haberlo previsto me sirva de justificación.

La falta de tiempo agobia, envidio al que sabe gestionarlo correctamente y le da lugar a hacer todo lo que quiere, pero no es mi caso. Como algunos sois compañeros de trabajo, no es necesario decir que éste se lleva hoy en día más tiempo del que debería llevarse, pero … es lo que hay. Como además me encanta meterme en cosas nuevas, ahora también empleo mi tiempo en intentar escribir para una chirigota y un coro de Ayamonte y colaborar con alguna letra en otra chirigota de Cádiz. También estoy con el proyecto de publicar un libro con varios compañeros, donde aportaríamos quince o veinte  microrrelatos cada uno. Todo esto me  está dejando menos tiempo para concursar y lógicamente para el blog, pero hoy programé que tenía que escribir algo y mira por donde ayer leí una noticia sobre un concurso en el que participé, donde han descalificado al ganador por plagio. Es curioso, pero entre los finalistas creo que alguno más hay.

descalificado

Pero aún me resulta más curioso que si lees el relato ganador y otros ocho finalistas, ¡en seis está presente la muerte o el asesinato! No está mal siendo un concurso de humor.

De todas formas, partiendo de la base que el relato que presenté no lo es mucho, tampoco me hacen excesiva gracia , salvo alguno corto, estos nueve relatos reseñados,pero ya se sabe: el fallo del jurado depende del gusto personal de sus miembros (no lo malinterpretéis,  que os conozco).

A continuación pondré el mío y abajo un enlace para podáis leer los referidos relatos.

Por culpa de las normas

—Imposible. No tengo brazos.

—Ya. Pero el formulario quince debe venir relleno. Disculpe, voy al baño.      

—Le acompaño.

Se aliviaba el funcionario. A su lado el manco a punto de reventar daba saltitos.

—Espere, le echo una mano—enrojecía el funcionario—Perdón, no quería…

           —Tranquilo—suspiraba aliviado el manco—La cremallera por favor…  Gracias. Bueno, ¿me hará el favor?

—¡Oiga señor, no se equivoque! Uno es funcionario de carrera y “el quince” ha de venir relleno. ¡ Faltaría más! 

Cabizbajo se retiró el manco.

Maldecía su suerte. ¿Cómo vivir con la desgracia de necesitar un formulario número quince?

Un  poco de humor negro, o en vista de lo que leereis a continuación, quizás solo gris.

Aquí abajo está el enlace para que podáis leer el ganador y los finalistas.

La risa de Bilbao

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